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DESCUBRE CÓMO TE AFECTA EL CAMBIO DE HORA, YA ES HISTORIA

Echando la vista atrás, mucho antes del cambio de hora como costumbre, nos tenemos que remontar al siglo XIX para ver que cada ciudad tenía su huso horario distinto adaptado a su hora solar media; cuando en Madrid eran las 11:30, en Barcelona ya eran las 12:00, por ejemplo. Más tarde, desde Reino Unido llegó una propuesta de unificación que se extendió rápidamente por toda Europa, adoptando los países la hora que correspondiera en sus respectivas capitales. No fue hasta el cambio de siglo cuando se implantó el horario actual en España, adaptado o tomado como referencia de las cartas náuticas el meridiano de Greenwich siempre.

EL AHORRO ENERGÉTICO COMO EXCUSA

Por otra parte, debemos a Benjamin Franklin el cambio de hora cada seis meses, basándose en el concepto del ahorro de aceite en las lámparas y en aprovechar el sol para madrugar. El sistema se empezó a adoptar en Alemania para ahorrar carbón y más adelante, transigió al resto de países cercanos incluido España, que de manera intermitente, adoptó el cambio de hora. Casi con la llegada de la democracia se adoptó oficialmente la norma, siempre con el fondo del ahorro energético detrás, más allá de las consabidas excepciones de algunos países que no contemplan hacer el cambio de hora, como pueden ser todos los de Asia, África y gran parte de Centroamérica, si bien es cierto que cuanto más cerca del ecuador, menos hace falta el cambio de hora. Las cosas han cambiado y no es aplicable en el presente, los hábitos de vida son distintos y no es demostrable el ahorro energético tal y como se deduce del estudio de la comisión europea. Además de toda la controversia que genera, se pone en duda que ahorre energía, se recuerda que la mayor parte de países no lo hace, se apunta que podría entrañar riesgos para nuestra salud, etc., también hay estudios neurocientíficos que echan por tierra los supuestos beneficios que conlleva, puesto que aseguran que el riesgo de sufrir un infarto crece al dormir una hora menos y desciende al dormir una hora más. Los desajustes que te pueda causar este “jet-lag” son menores comparados con niños o mayores, que siempre son los más perjudicados. Todos llevamos dentro un reloj biológico que regula nuestro sueño, metabolismo y hormonas, entre otros. Se puede ver modificado por los estímulos que le proporcionamos diariamente como la alimentación, la luz e incluso el cambio de hora.